{"id":34968,"date":"2022-12-29T09:26:13","date_gmt":"2022-12-29T06:26:13","guid":{"rendered":"https:\/\/demo5.teaser-cube.ru\/2022\/12\/29\/esel-trauma-terpsicore-de-encanto-adaptado-a-tiktok\/"},"modified":"2022-12-29T09:26:13","modified_gmt":"2022-12-29T06:26:13","slug":"esel-trauma-terpsicore-de-encanto-adaptado-a-tiktok","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/movieworld.blog\/es\/2022\/12\/29\/esel-trauma-terpsicore-de-encanto-adaptado-a-tiktok\/","title":{"rendered":"El Trauma Terps\u00edcore de Encanto adaptado a TikTok"},"content":{"rendered":"<p>Encanto, el \u00faltimo musical animado de Disney, habr\u00eda sido una pel\u00edcula perfecta si no hubiera estado sometida a dos presiones. La primera es la presi\u00f3n de terminar felizmente. No feliz, claro; los finales felices son aceptables. El final m\u00e1s feliz, nunca aceptable, es aquel en el que hasta la \u00faltima decepci\u00f3n, injusticia o arrepentimiento es, en el \u00faltimo momento, derrotado como por arte de magia, robando al p\u00fablico la oportunidad de sentarse con los bellos y dolorosos sentimientos con los que se hab\u00edan estado preparando para sentarse todo el tiempo. Desgraciadamente, la presi\u00f3n por un final feliz es tan totalizadora en la animaci\u00f3n estadounidense que quejarse de ella ahora, en el siglo XXI, parece tan absurdo como est\u00fapido. Creo que es mucho m\u00e1s sofisticado criticar la segunda presi\u00f3n, de la que se habla menos, a la que se enfrenta una pel\u00edcula pobre como Encanto, la historia de una m\u00e1gica familia colombiana que pierde su magia: la presi\u00f3n, espec\u00edficamente sobre sus personajes, de bailar.\n<\/p>\n<p>S\u00ed, bailan. Es decir, mueven el cuerpo al ritmo de la m\u00fasica, a menudo s\u00f3lo porque pueden. En \"Presi\u00f3n superficial\", la canci\u00f3n m\u00e1s pegadiza de Encanto, una de las hermanas Madrigal, Luisa, canta sobre la presi\u00f3n -mucha presi\u00f3n- de ser fuerte para toda la familia. Lo dice tanto f\u00edsica como emocionalmente, ya que el superpoder de Luisa es la superfuerza, y tambi\u00e9n porque Lin-Manuel Miranda no es un letrista sutil. \"Presi\u00f3n como un agarre, agarre, agarre y no te suelta, guau\", canta. \"Presi\u00f3n como un tic, tic, tic hasta que est\u00e1 listo para explotar\".  \"Mientras tanto, esta mujer adulta y corpulenta se agarra y se agarra como una adolescente ansiosa frente al espejo de su habitaci\u00f3n. \"Esto parece un baile de TikTok\", me dijo una amiga mientras lo ve\u00edamos. M\u00e1s tarde, esa misma noche, me envi\u00f3 un TikTok de una adolescente real haciendo el mismo n\u00famero.\n<\/p>\n<p>Por supuesto, esto era probablemente exactamente lo que Disney esperaba en la fase de planificaci\u00f3n de la escena: Darle a la gran y triste dama unos sensuales giros corporales, ponerla a tono con el lenguaje de la terapia del gusano del o\u00eddo y ver c\u00f3mo llegaba la publicidad gratuita. Craso en cualquier circunstancia, \u00bfpero en el contexto del entretenimiento animado? Es un poco repugnante.\n<\/p>\n<p>De las grandes artes, la danza es la \u00fanica que exige fuerza real. De hecho, todo su atractivo gira en torno a las contorsiones del cuerpo humano, el sudor, el riesgo y el triunfo: \u00bfQu\u00e9 es ese movimiento? \u00bfC\u00f3mo se dobla as\u00ed? \u00bfCaer\u00e1 de ritmo? Los personajes de los musicales de acci\u00f3n en vivo bailan todo el tiempo, y deber\u00edan hacerlo; forma parte de la narraci\u00f3n estilizada. Los dibujos animados generados por ordenador tambi\u00e9n son libres de bailar, pero cuando lo hacen, hay una hiperconciencia de sus movimientos artificiales, su raz\u00f3n, dieg\u00e9tica o de otro tipo, para bailar, sobre todo cuando esos movimientos parecen estar al servicio de una estrategia de medios sociales. Las zambullidas y los giros empiezan a parecer sobreprogramados, extra\u00f1os, p\u00edxeles haciendo pliegues y piruetas con una precisi\u00f3n perfecta y perturbadora. En el peor de los casos, es un insulto a la fisicidad de la forma.\n<\/p>\n<p>As\u00ed que es menos divertido de ver. Tambi\u00e9n es, la mayor parte del tiempo, embarazoso. Cuando Luisa se pone a bailar a mitad de una pel\u00edcula en la que, por lo dem\u00e1s, no demuestra ning\u00fan inter\u00e9s activo por las artes esc\u00e9nicas, o cuando una segunda hermana Madrigal canta y se contonea al ritmo de otro \u00e9xito de Encanto listo para TikTok, \"No hablamos de Bruno\", uno percibe no s\u00f3lo la esperanza de Disney de que los espectadores adopten estos movimientos como propios, sino tambi\u00e9n la renuncia de la corporaci\u00f3n, durante muchos a\u00f1os, a la animaci\u00f3n como g\u00e9nero en s\u00ed mismo. Una pel\u00edcula como Encanto ya no puede existir de forma aislada, sino que debe buscar posibilidades de crossover de todo tipo, desde espect\u00e1culos sobre hielo y atracciones de parques tem\u00e1ticos hasta, lo m\u00e1s descarado de todo, musicales de Broadway.\n<\/p>\n<p>La culpa es de Frozen. Antes de su estreno en 2013, la diferencia entre un musical de Broadway y un musical de Disney era cuanto menos discutible. Sin duda, cl\u00e1sicos como El Rey Le\u00f3n, La Bella y la Bestia y La Sirenita acabaron en Broadway, m\u00e1s o menos en ese orden descendente de calidad, pero ninguna de esas pel\u00edculas se cre\u00f3 con la esperanza de ser llevada al cine. Por un lado, hab\u00eda muy pocos bailes al azar y deleznables; por otro, el canto era m\u00e1s contenido, menos vistoso. Eso cambi\u00f3 el d\u00eda en que Idina Menzel, la voz que desaf\u00eda a la gravedad de Rent y Wicked, fue elegida para Frozen, y Disney entr\u00f3 de lleno en la era del espect\u00e1culo musical. Desde entonces, pel\u00edculas como Moana, Coco, Frozen II y ahora Encanto se han sentido menos como animaciones y m\u00e1s como producciones teatrales, listas en un momento para ser adaptadas a un escenario literal. En 2018, Frozen debut\u00f3 en Broadway. \u00bfEl espect\u00e1culo atrae a multitudes m\u00e1s nuevas y j\u00f3venes a la industria en dificultades? Probablemente. \u00bfEs esa una raz\u00f3n suficiente para justificar un ouroboros de IP agn\u00f3stica de plataforma que homogeneiza y superficializa nuestro entretenimiento m\u00e1s all\u00e1 de cualquier esperanza de arte? Probablemente no.\n<\/p>\n<p>Si todo est\u00e1 hecho para convertirse en otra cosa, nada puede sobresalir por ser \u00e9l mismo: la historia de nuestro tiempo. Y Encanto ten\u00eda tanto potencial. En alg\u00fan lugar de su interior hay una pel\u00edcula milagrosa y sensible sobre el patrimonio y la renovaci\u00f3n, tristemente engullida por las presiones corporativas para ser m\u00e1s que eso, y menos. La animaci\u00f3n de Disney en la era moderna es un medio, no un fin, y empieza con todos esos momentos de trauma terps\u00edcore, desincronizados y fuera de lugar, perpetrados en audiencias confusas e impresionables. Nada es seguro, ni siquiera los finales. Piensen en ello: Si a los dibujos animados no se les exigiera que movieran el esqueleto al ritmo de una canci\u00f3n, habr\u00eda menos presi\u00f3n para que acabaran felices para siempre. Sintiendo sentimientos reales, los personajes no tendr\u00edan nada que bailar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Encanto, el \u00faltimo musical animado de Disney, habr\u00eda sido una pel\u00edcula perfecta si no hubiera estado sometida a dos presiones. La primera es la presi\u00f3n de terminar felizmente. No feliz, claro; los finales felices son aceptables. 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